Ajenos a la sequia y al cambio climatico, los frutos de temporada siguen sus ciclos imperturbables. Únicamente se detecta la sequia en la escasez y tamaño de los carpóforos, pero fieles a la época, y agradeciendo las escasas gotas que el rocio otoñal deja sobre el terreno, emergen con atrevimiento a la luz y calor de un sol que ayuda a su reproducción. De todos modos, y ateniendonos únicamente al tema de aficionados, este año la recolección, como en los últimos tres, va a resultar más bien escasa por no decir nula. Este es el resultado de cinco horas de pateo de bosque, que únicamente me compensará cuando me deleite con los ricos platos que pienso cocinar con ellos